Panadería Negro Oro
La historia de Negro Oro comienza con nuestro bisabuelo Heliodoro Martín, conocido en el pueblo como "el señor Oro". Tras los difíciles años posteriores a la Guerra Civil, marcados por el estraperlo y la escasez, Heliodoro decidió viajar a Bilbao en busca de mejores oportunidades. Con el dinero que consiguió allí, compró su primer cargamento de harina—un bien más valioso que el propio dinero en aquella dura postguerra—y, junto a su familia, construyó el primer horno que daría vida al negocio.
Con trabajo, esfuerzo y una dedicación absoluta a la calidad, la panadería comenzó a crecer. En la década de los 70, coincidiendo con la muerte de Franco y un cambio social en toda España, Heliodoro se jubiló y cedió el testigo a su hijo Ángel Martín, quien continuó impulsando el proyecto familiar.
En 2003, el negocio pasó a manos de Heliodoro Martín, hijo de Ángel y tercera generación de la familia, quien actualmente dirige la panadería. Su visión ha mantenido intacto el respeto por las recetas tradicionales, pero introduciendo mejoras y ampliando la capacidad de producción para adaptarse a los nuevos tiempos.
A partir de 2006, la creciente fama de nuestros productos en los pueblos de la comarca llevó a que comenzáramos a distribuirlos a localidades cercanas, como Medina del Campo. Y, en los últimos años, nuestras reconocidas magdalenas han llegado también a Valladolid, donde cada vez más clientes confían en el sabor y la calidad que nos caracteriza.
Hoy, después de varias generaciones, seguimos trabajando con la misma ilusión que Heliodoro llevó a Bilbao para iniciar esta aventura. Nuestro compromiso continúa siendo el mismo: ofrecer productos artesanales, honestos y hechos cada día con dedicación y cariño.